viernes, 30 de julio de 2021

UNA ÉPOCA

 

                                                                                                               Negármelo también para no ser débil.

                                                                                                            Mostrarme mejor que todos, más fuerte.

                                                                                                                             Los llanos - Federico Falco

 

Rastros de inminente calvicie quedan sobre el bidet. Decenas de pelos dibujan el cambio de piezas capilares, casi diminutas, débiles se despiden de la vida orgánica para siempre. Esos restos de vida no irán al paraíso ni volverán a nacer.

Desayunando el viernes con Belén y Lucio gastamos dos horas conversando sobre la buena alimentación, el buen vivir y de cosas que entretienen un poco la cabeza. Cuando dimos cuenta de eso nos preguntamos si lo más preocupante era el tiempo perdido o el que va a venir. Lucio dijo que el perdido; Belén, con los ojos cristalinos, prefirió destapar una de las dos botellas de vino que nos esperaban desde hacía rato diciendo que el mejor tiempo es el que vendrá.

Lo cierto es que vivir se asemeja bastante a una tragedia griega, a una argentina. Dije y prendí la pipa y, después de la primera bocanada, pregunté sobre unos ruidos no muy lejanos a nosotros. Nos acercamos a la habitación principal y el ruido era enloquecedor. Se parecía al golpe hueco que se desprende cuando un palo impacta sobre el fondo de un balde vacío boca abajo. Lucio abrió la puerta del ropero y apuntó con el dedo índice el presunto origen del ruido. Belén seguía con la copa de vino en la mano mientras yo volvía a encender la pipa. Por qué no corremos el mueble para escuchar mejor, le dije y me senté en la cama. El agujero descubierto se asemejaba al tamaño de una tapita de gaseosa. En esos momentos no sabíamos si el aumento del volumen de los golpes era por el miedo en nosotros agazapado o realmente del otro lado el sonido había subido. Belén sugirió mirar para el otro lado, pero nadie se ofreció para hacerlo primero. Cuando por fin el ruido aminoró la intensidad, Lucio, con voz grave dijo que él se animaba. Después nos miro y con las manos nos señaló que lo hiciéramos. Yo me quedé asustado porque Lucio no habló más. Belén dejó la copa de vino en el piso quejándose del mal sabor y yo intenté encender la pipa varias veces, pero el fuego ya no quemaba. Le dije que me iba, que prefería no asomarme y volvimos a conversar sobre semillas activadas, verduras orgánicas y consumo de carne.

martes, 22 de junio de 2021

MARADONISMOS

 


Felicidad: Dícese del día en el que Dios, por intermedio de su mejor heraldo, elevó al máximo su gracia divina. Algunos testimonios cuentan que, en el Estadio Azteca, hace miles de años, elevado del suelo, el mensajero dejó desparramados un tendal de ingleses. Vestía, al igual que sus diez compañeros, una camiseta azul y pantalones negros y, vaya casualidad divina, llevaba el número 10 dibujado en su espalda. Según se pudo saber, representaban a un país llamado Argentina, una tierra en donde la felicidad no abundaba. Nada zonzo fue Dios cuando se le ocurrió que el heraldo naciera en el medio de la miseria provocada por la piratería siempre recurrente y siempre dañina, siempre tan brillante y tan cautivadora. La acumulación de la riqueza anglosajona no pagará la deshonra de haber inventado casi todo y que un negrito bajito, sin mucho estudio, haya echado todo por tierra. Aun se conservan las voces de los damnificados y lo más interesante de todo es descubrir que, hasta el día del juicio final, ese tendal caído, afrontó pesadillas interminables, apocalípticas.

El heraldo cumplió su función y partió a descansar porque otras misiones lo esperan.


viernes, 14 de mayo de 2021

EL FUTURO YA FUE


“Estás llamando a un gato con silbidos.
El futuro ya llegó.
Llegó como vos no lo esperabas
todo un palo, ya lo ves.”

Patricio Rey



La conjuración, dice Derrida en Espectros de Marx, debería asegurarse de que el muerto no volverá: deprisa, hacer todo lo necesario para que su cadáver permanezca localizado, en lugar seguro, en descomposición allí mismo donde ha sido inhumado, incluso embalsamado como gustaba hacerse en Moscú. Si se aplicara en Argentina, esa conjuración, podríamos decir que aun no ha llegado del todo a concretarse con muchos motivos. Lo novedoso de la historia nacional reciente es, justamente la ausencia de novedades. La síntesis tosca peronismo antiperonismo, hoy variopintamente, llamada grieta, anquilosa cualquier intento de invención.

En su columna semanal, Martin Kohan, comentó un artículo sobre Ezequiel Martínez Estrada firmado nada menos que por David Viñas. La publicación data del año 1954, es decir, peronismo pronto a ser derrocado, o, nacimiento de una nueva oposición. Dentro de esa ruda disputa, se preparaba lo que sería el hospital de niños más grande de América Latina: el albergue Warnes; todo quedó suspendido en 1955 cuando los libertadores golpeaban a un gobierno democráticamente elegido. Una de las cosas por las cuales leo libros y columnas de Kohan es por su pertinencia por estar fuera de lugares comunes.

Leer a Kohan permite pensar las cosas  por fuera de la asfixiante grieta. Admite la presunta idea que invita a cuestionar cuan beneficioso termina siendo para ambos extremos. Recuerdo aun hoy a un hiperquinético Darío Loperfido intentando justificar de manera dificultosa, casi al borde del paroxismo, sus declaraciones negacionistas ante un Kohan extremadamente fino contemplando cómo caía a pedazos su contrincante sin haberse desplazado ni si quiera un solo centímetro.

Curioso porque justamente, la lógica de la grieta inmoviliza, anquilosa. Y si la realidad fuera un conjunto de flujos que van desde un polo a otro y en ese camino atraviesa a las personas, esa muralla interrumpe. Interrumpe no como un desvío sino como un final de recorrido. Pero cada extremo goza a su manera mientras toda la calle del medio pide ser atravesada por los flujos.

La antinomia “peronista - antiperonista”, escribe Kohan, transcurre prolongada o eventualmente agravada por esta cosa tosca llamada grieta, a decir de Viñas, se siente todo cerrado. Desde 1954 hasta nuestros días se dio marcha a una máquina que retroalimenta contradicciones que son hasta ahora paralizantes. Sin adentrarse demasiado en el prototípico argento se ve, aunque invisible, pero no así ausente, el cordón umbilical por donde se alimenta el engendro. Se verifica en forma de gran engranaje cuyo objetivo principal es contener a la ley del valor o teoría del valor, es decir, el trabajo hecho materia; dicho en otras palabras, la explotación constituida en mercancía.

Mark Fisher apesadumbradamente concluía en sus críticas culturales que los futuros próximos parecen hoy cancelados, como parece cancelada la lectura atenta sin que incurra el lector a las decenas de distracciones. Queda la sensación de que todo es más de lo mismo, vale decir, con Kohan, pasó ya un montón de tiempo. La pregunta fácil sería entonces: ¿qué hacer? Por lo pronto, acudir a un objeto que perturbó bastante a ambos lados de la grieta e incluso los acercó celosamente. Esa cosa se encuentra rápido en internet y se llama: El Capital muy distinta a todo el puto ruido que repite como un mantra que el único futuro posible es gringar.


lunes, 3 de mayo de 2021

PRIMEROS EJEMPLARES

 


"La literatura es la vanguardia de un ejercito que retrocede".
Ricardo Piglia

Recuerda que su primer libro fue una biografía bilingüe de Che. Que viajando desde el colegio secundario hasta su casa en el sur de la ciudad, vio que otro estudiante llevaba en sus manos una carpeta número tres negra. En su tapa lucia una calcomanía blanca muy atractiva para sus ojos. Nunca creyó en las señales, pero ese día se dejó llevar por algunas. La famosa foto que Alberto Korda, sin saber que poco tiempo después recorrería el mundo entero, le había sacado al Che contorneaba la carpeta del joven estudiante. Quizás la contemporaneidad de ambos fue la señal más fuerte aunque pensándolo bien, la ligazón más contemporánea era el poco horizonte visualizado.  Caminó las cuadras que lo separaban de la parada de colectivo hasta la puerta de su casa pensando cómo se las arreglaría para reconocer ese rostro. Luego de almorzar y con   algo de plata en el bolsillo salió en busca de algo; aun hoy no se responde para qué llevó plata, pero su idea era conseguir algo parecido o por lo menos algo que se acercara a esa rostro. Cuando llegó a una de las galerías más famosas de su barrio se metió derecho en la librería de usados que compartía medianera con un local de ropa juvenil. Nunca imaginó que ese día iba a ser el principio de un viaje sin final. Ni se le había pasado por su cabeza que esa tarde, ese rostro, esa cosmovisión, orientarían el armado de su mapa subjetivo.

La librería era tan parecida a las otras que conocería que, esa arquitectura quedó grabada en su cabeza. Anotó en su diario años después que en esos lugares se huele a hojas viejas que no solo conservan el paso inminente del tiempo, también alojan huellas imperceptibles a los ojos, sudores y lagrimas secas. Cada libro, escribió, tiene cientos de relecturas, marcas, teléfonos, nombres; cada lector inventa una nueva, incluso, aparecen interpretaciones que ni los propios autores habían pensado. Quizás ahí se esconda el secreto tan presente la vista pero tan oculto por la mirada.

Rojas paredes sostenían estantes blancos bien identificados. En el medio, como casi siempre, las mesas de saldo y novedades colmaban los ojos de los clientes. Detrás de todo eso, un hombre muy parecido a Antonio Di Benedetto sostenía con su mano el borde de una pipa casi apagada. Miró como si supiera adónde estaba y qué  se llevaría. Recorrió cada estante hasta que se colmó de valor para preguntar. Al parecer, el librero sabía bien de quien hablaba así que, tomado del hombro, lo acercó al lugar indicado. Era la primera vez que se enfrentó a un estante de libros, fue la primera vez que pensó en decir: “me llevo todos”. Revisó pero concluyó que cada uno tenía algo que justificaba su compra, además, recuerdan su diario que con la poca plata que tenía en ese momento podía irse con al menos tres libros. Eligió dos, previa recomendación del librero. Uno de ellos era la biografía bilingüe, que hoy día no la aceptaría ni regalada; el otro, algo parecido a un ensayo, polémico, pero, a pesar de eso, extrajo algunos datos bibliográficos para seguir indagando. El libro de Hugo Gambini comenzaba por el final, es decir, por el fusilamiento. Aun lo conserva en su biblioteca, nunca lo recomendaría. El problema surgió cuando el librero le acercó un hermoso álbum de fotos que, lamentablemente quedó en manos inmerecidas. La plata que tenía solo cubría el gasto de dos. Si queres llevártelos, lo desafió el librero, uno no te lo cobro, pero vení a contarme qué te parecieron. Ese fue el trato, creo que fue el primero en su vida.

Ese día inauguró las largas caminatas con libros a cuestas, siempre dos o tres, siempre. También encontró que para esa actividad no necesitaba compañía, al menos para esos ratos; era casi una obligación encontrarse solo para leer. Barthes escribió que uno se da cuenta que está enamorado cuando, estando en compañía, piensa en otra cosa. Le pasó muy pocas veces, incluso no podría enumerar más que dos. Mientras caminaba esa tarde se descubrió leyendo sentado, acostado, semi dormido, viajando, en un velorio, en medio de un llanto hambriento, en los cordones, a la madrugada, al mediodía, a la tarde, a la noche. Una tarde bastó para leerlos. Solo unas horas bastaron para poner en duda todo aquello que sus ojos y oídos habían visto y oído. Aun con todo eso, en las últimas paginas de su diario, se preguntaba qué es un lector.

lunes, 22 de marzo de 2021

Mi abuelo, la dictadura y el ciclón

 

A la memoria de mi abuelo  y

a Diego, mi querido amigo.



Dentro de unos pocos días se conmemoran 45 años del comienzo de una pesadilla para nuestro país. El 24 de Marzo de 1976, a la cabeza del Teniente Gral. Jorge R. Videla y, de un fuerte apoyo civil, se produjo el último golpe militar en Argentina. Las consecuencias de la dictadura ya son de público conocimiento aunque todavía algunos  grupos minúsculos dudan de aquellos hechos.  A pesar de ello, a pesar de los muertos, de los desaparecidos, el plan macabro que se llevo adelante que no solo dinamitó cualquier intento de desarrollo económico sino que además, fracturó hasta nuestros días, nuestra historia cultural.

Mi carnet de socio dice que mi vinculo filial pertenece al club atlético Huracán y mi sentimiento también. Eso no significa que la ceguera ponderada por doquier prevalezca porque, este 24 de Marzo, también recordaré, entre otras cosas, la expropiación por parte del entonces intendente metropolitano Brigadier Cacciatore, del viejo gasómetro, club del que mi querido abuelo fuera fiel seguidor. El 20 de Junio de 1977, en plena dictadura, un grupo de Madres de Plaza de Mayo reclamó, junto con algunos jóvenes, la aparición de sus hijos en lo que era en ese entonces el estadio de San Lorenzo. Basto ese pedido de justicia desesperado para que una campaña de difamación erosionara cualquier intento de reivindicación.

El brigadier Cacciatore, no solo se encargó de la expropiación del las instalaciones, también, el tan citado relator popular José María Muñoz, durante el mundial de 1978, instaba a las autoridades de San Lorenzo a ceder al pedido del entonces intendente de facto. No contentos con ello, varios testigos aseguran que el presidente de la institución, Vicente Bonina, perdió el rumbo cuando el militar le consultó sobre la vida de sus hijos.  Ya sin mucho margen para maniobrar, el 2 de Diciembre de 1979 el partido entre San Lorenzo de Almagro y Boca Juniors cerró las puertas de un ciclo para abrir las puertas a una debacle que continua hasta el día de hoy.

Cuando camino con mi amigo, socio refundador, por las calles de Boedo y veo en sus ojos esperanza por la vuelta del estadio, me pregunto por qué, quienes vamos a gritar “Nunca Más” este miércoles, no exigimos a las autoridades nacionales y locales que, de una vez por todas, el pueblo argentino, sea resarcido de una vez y para siempre. Porque aquí no se habla de “moral deportiva”, como se excusó el legislador Claudio Morresi  después de votar en contra por la vuelta a Boedo, aquí se habla de terror, de desaparición del patrimonio cultural y de la memoria colectiva. Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz, consultado sobre la función del actual secretario de derechos humanos sobre la represión en Formosa dijo: “Antes que cualquier partidismo, por encima de ello, están los derechos humanos y el derecho de los pueblos.” Que empiece entonces a hacerse realidad el sueño de los que ya no están y de los que siguen adelante.

¡Sí a la vuelta a Boedo!

Memoria Verdad y Justicia.

 

jueves, 11 de marzo de 2021

ULTIMOS MOVIMIENTOS EPISTOLARES (FINAL)

 

X


 A  la teacher



                                                                                       “Era como si estuviera muerta, o como si,

antes de abandonarlo para siempre,

hubiera desperdigado por la casa las huellas póstumas de amor

 por las que quisiera ser recordada.”

El Pasado – Alan Pauls


¡Hola!

¡Doctora!

¿Puedo sentarme?

Acabo de salir de la Universidad y pensé que podía encontrarte acá. ¿Te regalaron mi libro o lo compraste?

Lo compré.

¿Te gustó?

No sé porque voy por la hoja 33, pero el prólogo me interesó mucho, sobre todo cuando escribís sobre mí y cambias mi nombre por el de tu escritor preferido.

Lo escribía mientras me estaba separando y pensé en cuidar alguna remota posibilidad de recuperar mi pareja. Poly insistió en que ya nada cambiaría el rumbo de las cosas porque ya estaba todo dado; mi decisión era indeclinable.

Vine a decirte que estuve pensando en lo que fuimos y no puedo dejar de hacerlo pero no estoy en un estado emocional para pensar más que en mi vida y la de los chicos. Yo me separo y apareces vos: ¿ te da tregua la vida, Beni?

XI

“Es imposible detenerse a contemplar el rio sin que a uno se lo lleve al agua”.

 Rebeldes, soñadores y fugitivos – Osvaldo Soriano

Doctora, hace unos días que Madrid está vestida de blanco. El tiempo no da tregua por el momento. La ciudad está casi sitiada porque las principales avenidas se han transformado en pistas de patinaje. Cuando volaba y el avión se dispuso a tocar tierra el viento quiso hacer saber quién tiene el control allí arriba sacudiendo todo ese monstruo que parece inmenso en tierra pero tan pequeño en el cielo. Ese sacudón, doctora, fue muy parecido al sacudon que sentí el primer día en que te vi. Fue tal que me costó hablarte, hasta que pude salir de las primeras  impresiones. Alguien me dijo en un bar que amar te agujerea y que nada de eso se elige y hoy me doy cuenta que aquella carcajada escéptica que propiné  se ha transformado en mi rezo diario. Todavía me acuerdo de tu cara cuando para mi cumpleaños me regalaste la primera edición de Rayuela, que yo no lo podía creer, que no era por la edición sino porque no recordaba haberte hablado de mis gustos literarios.

Sufro tanto a veces por no poder decir lo que siento que preferiría no sentir. Recurro a sencillas prácticas de escritura diaria para ver en tinta mis deseos menos ocultos. Los miro hecho oraciones y no me agradan tanto porque sé que adentro tengo más y que cada uno que vomite romperá la lógica de mis intenciones: el deseo, ese concepto tan fundamental. Evidentemente que es más fácil ser racionalmente lógico que irracionalmente ilógico porque, de ser así, dejaría todo en este momento y me subiría al primer avión que me lleve a Buenos Aires. Pero no puedo. Acá me acompaña una familia que, si bien no es la situación más cómoda ni deseada, es lo que supe construir después de nosotros. Tengo un problema con el deseo, no con el mío, al menos así lo creo, pero sí con el de los otros y eso no sé si es un atributo destacable. Con los años aprendí a despojarme un poco del egoísmo que concierne a mi profesión e incluso intenté ampliar ese movimiento y llevarlo a la dimensión amorosa. Entendí que debía tomarme en serio el deseo del otro, en este caso, el de ella, y eso hizo que mi precario sistema de valores comience a agrietarse progresivamente. Pero cometí un error no forzado y  es que olvidé tomar en serio el mío. Cuando decidí romper nuestra relación aquella tarde de verano me preguntaba si había hecho bien o no porque la sofocación en esos momentos era similar al vértigo de una montaña rusa. ¿Nunca tuviste vértigo en la cima de una montaña rusa? Ese no saber adónde ir me condujo a lugares inesperados y creo que fue eso lo que me tentó porque sabía, percibía, que entre vos y yo nada podía concebirse en el orden de lo impensado. Impensado era para mí vernos caminando por la calle sin el temor a ser vistos. Era la posibilidad de fantasear con algo más que dos veces por semana, algo más que dos tardes en hoteles. Fue el momento de protegerme y reprimir el deseo que me conducía hacia vos irremediablemente. Y ahora comprendo tu pasada decisión porque me encuentro, otra vez, realmente confundido escribiéndote a miles de kilómetros y pensándote casi obsesivamente a cada rato. Hay algo que se juega entre el deseo y las tradiciones y es el miedo que acompaña la decisión de romperlas. Fue esa sensación la que me detuvo dos minutos en el aeropuerto antes de despachar las valijas pensando en ir a tu casa para arriesgarnos una vez más. El miedo a romper todo me conduce en estos instantes que solo los transitan los cobardes que, en vez de expulsar las esquirlas del alma, las hunden.

 

 

XII

 

“Acababa de ver lo que queda de un hombre cuando a todo lo que es,

a todo lo que cree ser, se le resta la mujer que ama.”

 

El pasado – Alan Pauls  

 

Beni: ha llegado el momento en que la digitalización de la vida nos haya obligado a pasar del manuscrito al correo electrónico. Sí podemos mantener, por ahora, la disciplina del tiempo de envío. Siempre fuiste un nostálgico y eso era un aspecto tan codiciado en vos que a mí me encantaba. ¿Te acordás cuando fuimos a ver al Lorca seis veces “Dolor y Gloria” de Almodóvar? Lo recuerdo como si fuera hoy. Las caras de Lucha y el Maguito cuando le contábamos esa especie de compulsión eran indescriptibles. Y vos te reías tanto, pero contabas con tanta pasión el argumento que daban ganas de volver a entrar. Pero te decía que eras un nostálgico. Además, que no es casualidad que el mundo almodovariano te atrajera, porque siempre hay un hijo cooptado por el exceso de amor de su madre. Que el exceso de amor materno no te deja respirar, me decías, que te chupa con tanto ímpetu que pareciera ser que su deseo es volver al inicio del tiempo.     

A pesar de que te parezca una locura, todos los 11 de Septiembre te compro un libro y se lo doy al Mago para que te lo mande por correo, pero después me arrepiento diciéndole que se lo quede para él. Yo sé muy bien que nada de lo que escribamos tomará otro rumbo o no sé, pero son los únicos momentos en donde siento que mi deseo llega a buen puerto. ¿Quién sabe el rumbo de lo que escribimos? Son como dardos lanzados al aire; una vez desatada la fuerza quién podrá detenerla: otra fuerza. El choque amoroso, Beni, deja esquirlas y el nuestro no es la excepción.

Pasado los años, me encuentro en la terrible situación de saber qué quiero.

Cuando volví a verte en La Farmacia te oí tan feliz, tan poco temeroso, que pensé en la posibilidad de volver a enamorarme de vos. Me propuse pensarlo; se lo conté a Poly y a coro, junto con el mago me respondieron que nunca había dejado de estarlo. Sentí en esos instantes los mismos síntomas de la gripe, solo que una leve taquicardia confundía el diagnostico. Un par de días más tarde comencé a elucubrar con que tu llegada venia a colmar el espacio que me generaba la separación y entendí rápido que el egoísmo me rebalsaba. Cómo una se mete en líos sin haberse despojado de los anteriores. Ahora entiendo tu batalla con “la ideología del yo todopoderoso”. No se puede anticipar el acontecimiento como no se puede- permitime la cita- elegir la lluvia que te va a mojar a la salida del cine, no está en nuestras manos saberlo todo, yo creía que sí. Te deseaba aunque no lo supiera, siempre fue así.

Tengo tiempo para pensarme y pensarnos, sabés. Y vos, ¿pensás en nosotros? Yo ya sé que es muchísimo lo que te voy a pedir, pero confía, otra vez, en mí. Sé muy bien el daño que te hice y sé también que no puedo subsanarlo con palabras, pero no estoy dispuesta a sacarte de mi vida una vez más, ya no. Aquí vuelvo al principio: no sacarte de mi vida implica que vos quieras dejarme entrar en la tuya.

Te quiero

Luciana, alias la doctora.

 

 

 

XIII

“El veneno es vencido por el organismo no cuando es expulsado fuera de él, sino cuando de algún modo llega a formar parte de este”.

Inmunitas. Protección y negación de la vida – Roberto Esposito

 

Mago, en Madrid acaba de explotar una bomba en uno de los ramales más frecuentados. No ha sido una casualidad el horario: 7:30 Hs. Han provocado una masacre, los familiares de las víctimas están desesperadas. Si vieras cómo la penumbra levita en la ciudad a pesar del sol pleno te sorprenderías. Al estallar la bomba se me vino a la cabeza el atentado a la embajada de Israel en Argentina y tuve que contener la respiración por unos segundos porque sentí el mismo miedo. El mundo se ha transformado en un laboratorio de pruebas. La carrera es saber quién llega primero a destruir la mayor cantidad de recursos vitales. Una mínima dotación siniestra cristaliza destinos de millones de personas. Recuerdo siempre las discusiones que teníamos sobre qué hacer, en qué bando estar, cómo interpretar acciones como las de esta mañana. Cuando me levanté y escuché en la radio lo ocurrido, me dieron ganas de volver a Buenos Aires, pero me di cuenta que acá, después de largos años de estadía, sigo pensando como si viviera allí y  eso, me parece, es, por ahora, un buen consuelo.

Julia me pregunta por qué comienzo el día con una radio argentina y me río sin saber la respuesta. Hay algo que  llevas dentro tuyo siempre que no se puede dejar así nomás y es la esencia, o el contenido, según desde qué escuela filosófica se lo vea. Oportunas son las reflexiones sobre la ausencia de Cortázar en su país, en el nuestro, también. El cronopio les decía a los dueños de la cultura  que quienes le reprochaban eso no podían comprender cómo, su estadía europea, contribuyó indirectamente a la literatura argentina. A veces, Maguito, te entiende más el enemigo que tus propios camaradas.

Las manifestaciones en las calles condensan la indignación de mucho tiempo. Anoche, mientras caminaba por la ciudad, un grupo de jóvenes llevaba un letrero que decía: “para nuestro futuro no vemos más que precariedad”. Otro, con la foto del rey Juan Carlos con la leyenda: “¿Quién te votó? Una estudiante de la universidad escribió un ensayo sobre cómo ve a sus contemporáneos y lo tituló: “Nuestra generación vivirá peor que nuestros padres, no encontramos trabajo, vemos negro el futuro" Cuando leo esas protestas, Mago, me pregunto qué mundo hemos elaborado, hasta qué punto somos culpables  y qué van a hacer esos millones de jóvenes que se sienten afuera de todo.

Finalmente, admití, por única vez, a un ex represor. Su condena está por salir y, muy posiblemente, sea extraditado a la Argentina. Aprovecharé todo ese tiempo para trabajar sobre eso. Ya he recibido todo tipo de críticas y hasta advertencias sobre mi lugar en la universidad. En otro momento te cuento.

Benicio.

XIV

“Entonces escribir es la forma de quien tiene la palabra como carnada: la palabra pescando lo que no es palabra. Cuando esa no palabra-la entrelinea- muerde la carnada, algo se escribió.

Agua viva – Clarice Lispector


Amigo, nos duele mucho lo ocurrido en Madrid. Me acuerdo del temblor que se apropió de los vidrios a medida de que la onda expansiva se dispersaba por todo los alrededores. Aún suenan en mis oídos el llanto desesperado de Tamara contándome que su padre se encontraba en el estacionamiento en el momento de la explosión. Cuando me contabas en primera persona lo ocurrido las ideas de impunidad se apropiaban de todos mis pensamientos. Yo digo, a veces, cada vez más, que estamos jodidos, amigo.

Por si no te enteraste, Lucha se fue a Bariloche con los chicos. ¿Te acordás que allá viven los hermanos? Arregló con Leandro que sería más saludable para todos hasta que calme un poco la marea. Hay miserias que se ven en estos momentos. Lo inquietante es dar cuenta de que uno las lleva encima y aparecen primitivamente y tiran al cesto toda la evolución. Qué aterrador no conocerse y, además saber que somos miles y miles de años condensados. Avances y retrocesos, edificación y destrucción.

 

                                                                  DOS AÑOS DESPUÉS


“Pero arriesgo, vivo arriesgando”.

                                                                                                                                                                        Agua viva – Clarice Lispector


Queridos amigos, doctora: Recién hoy me animo a escribir después de un largo periodo de ausencia. No quisiera alarmarlos, pero temo decirles que mi cuerpo ya no responde como hace un tiempo. Las células que me constituyen decidieron mutar arriconando todo lo bueno que aun me queda. Los médicos dicen que gracias a mi disciplina y a la medicación el tratamiento va viento en popa. Yo no les creo nada. Ellos tienen la evidencia, pero yo tengo la inexplicable señal anímica de que pronto acabará todo. Parece mentira pero, como nunca, duermo. Sé ve que la podredumbre debe alimentarse de lo poco que queda de vida. Los gusanos son fieles a todo lo que se pudre. No se siente nada, solo que la cabeza hace preguntas que ya no pueden responderse porque no hay tiempo ni lugar para pensarlas. Julia me alienta  y, pobre, tiene esperanzas de sobrevida. Yo dejo que viva mi desintegración, hay que ser muy egoísta para contradecir a alguien que ve como muere su amante.

Pienso seguir atendiendo un tiempo más. Me cuesta moverme con soltura, pero escuchar aun puedo. Dejé escrito cómo me gustaría que fuera el día después. Julia tiene una copia y la otra va adjuntada a esta pequeña despedida. Me hubiera gustado vivir un tiempo más, pero ya ven queridos amigos, no hay garantías porque casi todo  lo que vemos es mentira. Siempre voy a ser fiel al deseo y a todo lo que este trae, a pesar de que puede convertirse en el más encolerizado enemigo. Acá llueve fulminantemente. Pareciera que el fin del mundo se acercara: ¿Tronará ese día? La feroz intensidad de la tormenta castiga sin cesar el techo de la biblioteca. Asi me siento a veces: castigado, pero resistente.

Hay cosas que ya pierden sentido cuando uno comienza a dejar de ser.

Benicio

                                                                       FIN.

jueves, 4 de marzo de 2021

ULTIMOS MOVIMIENTOS EPISTOLARES (PARTE IV)

 

VIII

 

“(…) tiene por fin constituir y conservar unidades cada vez mayores, es decir, tiende a la unión.”

Sobre Eros – Sigmund Freud

 

 

“Hola licenciada, me encantaría conocerla. Casi que trabajamos juntos. 

Soy B.”

 

Por supuesto que me acuerdo si lo escribí yo en aquella mesa que ahora usan para depósito de medialunas. Era el único modo en el que me sentía cómodo y libre para decirte que compartiéramos un rato. Sí, sigo igual. Me parece que eso no cambia ni mejora porque ese depósito de palabras que nos constituye nos  condiciona a pesar de que, a veces, se deje ver. No es sencillo sentarse delante de alguien que te gusta y decirle lo que te pasa. Una cosas es desear y otra tener ganas, ¿no?

Tampoco fue fácil. Por intermedio de una amiga en común la conocí. Es abogada y profesora adjunta de Derechos Humanos en la universidad. No, es francesa como su madre. Qué pregunta difícil, doctora. No sé si se la puedo contestar.

 

¿Vos, lo amaste?

 

 

 

IX

 

“Pero la comprensión es un don que exige respuesta.

Si no produce alguna forma de intercambio se extingue sin remedio, y cuando se extingue,

en el mismo suelo donde antes florecía la tolerancia, nace la dureza seca y árida de la guerra.”

 

Alan Pauls – El pasado

 

Poly, seguro que ya estás enterada de que el reencuentro con la doctora no fue como esperábamos. Eso me congracia porque, si es amor lo que sentimos, nada es esperado, nada es seguro; cada paso es un riesgo. Discutimos por todo pero yo creo que mas por el pasado actualizado que astilla nuestro presente. La doctora y yo no entendemos cómo, por cobardes supongo, no nos fuimos a Madrid y lo más cómico es que ninguno de los dos se anima a decirlo. Hay cosas, Poly, que las dejamos pasar como si el tiempo fuera recuperable, como si esperáramos regalías. Vivimos una vida que no queremos y, sin embargo, la vivimos: ¿por qué? Nos han enseñado a no correr riesgos (yo he sido un gran estudiante), menos en el amor y no nos han dicho que junto con el desamor se transforman en un gran monstruo que, dependiendo de la situación, duelen distintos, pero duelen los dos. ¿Vos crees que a mí no me hubiera gustado ir a Madrid junto con la doctora? Entre el amor y el desamor hay otra fase, Poly, y es el miedo a quedarse solo porque uno supone que si dura no va a sufrir y se equivoca, pero en ciertos momentos ya es tarde. A esta altura ya no sé si hay que durar o gastarse hasta agonizar de vida. Pero el chiste está en que creemos que ese Otro le va a ser sombra a nuestra soledad.

Una vez me preguntaron sobre las contraindicaciones en el psicoanálisis y les respondí que no estaba muy seguro, pero que ante la llegada de un paciente de edad muy avanzada tendría en cuenta las consecuencias de la escucha porque, vos sabes bien Poly, que, a medida que el tiempo pasa y el fin se acerca, las oportunidades para revertirlo todo cada vez son menores y eso, puede complicar aún más las cosas: falta el tiempo para desencadenar y para cicatrizar. Eso sería una fatalidad para cualquier paciente y en el amor pasa algo parecido. Cuando la calesita ya dio las vueltas suficientes para tomar envión es muy complejo detenerla y vaya paradoja, amiga, a medida que crezco busco certidumbres; justo yo que me dedico a suspenderlas. Termino con una pregunta: ¿Qué es entonces el amor?

 

Espero verte pronto.

 

Te abraza,

 

Benicio


Continuará...


jueves, 25 de febrero de 2021

ULTIMOS MOVIMIENTOS EPISTOLARES (PARTE III)

 

V


“El riesgo de salir lastimada o lastimado

 es constitutivo del amor:

sin vulnerabilidad, sin la posibilidad real de daño,

 no hay apertura verdadera hacia otra persona”.

 

El fin del amor – Tamara Tenenbaum

 

Ya estoy en la universidad, Mago. Te espero en el comedor, voy a ver si como algo antes de hablar.

Ok, amigo. Ya estoy en camino, mucho tráfico. Me meto en un garaje y te busco. Van las chicas. ¿Las viste?

Vení tranquilo porque el rector está demorado en el mismo embotellamiento que vos; esto va a demorarse. A las chicas no las vi, no sabía que venían. Muchas personas. El menú es un poco mejor de lo que comíamos cuando éramos estudiantes, te guardo uno.



VI

 

“Nuestro pasado sigue siendo nuestro presente.

En consecuencia, uno se reformula, se recrea

( como una tarea que hay que retomar indefinidamente),

pero no se formula ni se crea”.

 

 Regreso a Reims - Didier Eribon

 

 

Sí, en estos momentos la literatura tal y como la concibo yo va perdiendo intensidad porque el acto de escribir, en mi opinión, está subordinado al acontecimiento y no al revés.

Ultima pregunta, por favor.

Me parece que un analista no debe cerrarle la puerta a una potencial aportación. Si un ex represor se acerca al consultorio, por lo menos, debería tener la posibilidad de ser escuchado una vez y después, el propio analista decidirá si continua o no con ese trabajo. Acá no se habla ni de perdón ni de disolución de ideología. Mucho menos de olvido ni de reconciliación. Se habla de no perder las pocas oportunidad para comprender sobre qué sedimento apoyamos los pies.

¡Muchas gracias a todos!



VII


“Estar en suspenso es detener el aliento.

 Y mirar lo mas atentamente que se puede lo que simplemente está allí,

lo que se le ofrece a uno en la presencia de las cosas.”

 

Elogio del riesgo – Anne Dufourmantelle

 

 

 

¿Te sorprendió verme?

No tanto. Sí me puse nervioso cuando atinaste a agarrar el micrófono para preguntar.

¿En qué pensaste?

No sé bien en qué, pero me dio miedo volver a sentirte tan cerca, como ahora. Me siento débil adelante tuyo, y no sé si eso es tan bueno en este momento de mi vida.

Me dijo Lucha que te quedas poco tiempo en la ciudad.

¿Salimos de acá? Me ahoga el packaging de los intelectuales. Por qué no volvemos al barrio. Nos bajamos unas paradas antes y el resto las caminamos como antes, ¿qué decis?

¿Cómo antes?

Por qué no.

Adolfo está más viejo.

Como nosotros, doctora.

¿Me ves más vieja?

Nos veo distintos.

 

¿Te digo cómo te veo yo?

Más canoso, un poco más flaco. Igual de gestual. Igual de creído. Igual de irónico. Pero me da mucha alegría volver a verte.

Me rio porque seguís dialécticamente acida; ácidamente dulce.

¿Seguís por los caminos de Masotta?

Imagino que sí, por lo menos eso pretendo hacer. Siempre te dije que si se nos ocurría tener hijos, el varón iba a llevar su nombre. (Risas)

Cuánto hacia que no me reía así, Beni. Va, no me rio con frecuencia. Hay veces que pienso en vos y te odio porque si me hubieras escuchado esa tarde, quizás las cosas se daban de otra manera.  Sí, ya sé que la que no se animó fui yo, no podía. Nada que ver. Cómo les decía a mis viejos que lo dejaba a Leandro para salir con vos que eras como de la familia. Sí, vos. Mi papá te quería un montón. El último tiempo en el que estuvo bien me decía que le gustaba lo que escribías, que tenía sentido y que estabas loco porque jugabas al futbol mejor de lo que escribías. Y mi vieja todavía te recuerda. Si se entera que te vi y no le dije nada, me mata. Beni te sigue diciendo o Benito cuando se pone melancólica. No, no sabe nada de lo nuestro; nunca lo supo. Mi hermano vive en México. Conoció a una piba brasilera y como ella trabaja en la UNAM, se fueron para allá.

¿En serio que tenías ganas de volver a verme? Sí, eso me dijo Lucha pero no nos animamos a acercarnos después de tanto tiempo. Viste que el tiempo además de alejarte, te da como una pequeña percepción de cuánto va a doler. Va, en realidad no sé. Todo esto me parece tan raro. Estar acá vos y yo, otra vez, tan distintos, con las vidas tan paralelas. Maguito me contó que se escriben seguido y que planeaban encontrarse en Madrid cerca de tu casa. ¿Por qué te fuiste tan lejos, Beni?


Continuará...

miércoles, 17 de febrero de 2021

ÚLTIMOS MOVIIENTOS EPISTOLARES (PARTE II)

 




III

Pero hice por ellos

 lo que nadie quiso hacer de mí: decir, a sus esperanzas, no.”

 

Zama – Antonio di Benedetto

 

 

Amigo, le conté a Lucha que te escribí y leyó tu respuesta. Al principio simuló estar bien pero con el correr de los segundos comenzó a recordar de las caminatas que hacían juntos y quedó callada por unos minutos. Su silencio es el grito que contuvo mientras los dos salían a escondidas de Leandro, pero en esos momentos, nadie imaginó, incluso yo, que sería el padre de sus hijos. Sabe que en unos días te vas. Probablemente vayamos al bar. Mago me habló de vos y quiere reunirse cuanto antes, “reunir a la pandilla”, me dijo.

¿Por qué es tan difícil el amor, amigo?

Poly

IV

“Estar con otro es difícil.

Estar con otro es un trabajo, un esfuerzo.

Entender, o no entender, o tratar de entender.”

 

Los llanos – Federico Falco

 

Querida Poly, fiel a la costumbre, al Mago y a mí nos echaron del bar porque los mozos querían cerrarlo. Adolfo, el dueño, nos reconoció y nos regaló una botella de champagne que tomamos sentados en el cordón de la plaza hasta que la luz de la mañana nos obligó a refugiarnos. Es una lástima que no hayan venido, la verdad es que las esperábamos. Mago me contó que la doctora se bajó de todas las cátedras que tenía en la universidad. Si es así, sería una gran pérdida; a veces, estar cerca del ocaso enceguece un poco.

Te pediría su número pero no estoy seguro de poder hablarle otra vez, pienso en complicar más las cosas y no querría que así fuera. Nunca, querer es poder, Poly, a pesar de que se empeñan en hacernos creer que manejamos nuestra voluntad entera y que, en consecuencia, si fracasas, la culpa es de uno y no del siniestro sistema que nos enmarca .  Tal vez, me resisto, como puedo, a las heridas de ayer, no lo sé.

Volver a ver a la doctora complicó todo, por lo menos, todo lo que creia cierto ya no lo es.

Benicio.

Continuará...

jueves, 11 de febrero de 2021

ÚLTIMOS MOVIMIENTOS EPISTOLARES (PARTE I)


 

"Un amor que se sabe, un amor Ideal, lleno de valores,

 no es sino un amor agarrado, inhibido, asido por la identificación."

                                                                                                                                                              Alexandra Kohan


I


   Beni, hola, ¿Cómo estás, te acordás de mi? Soy Poly, la directora del centro de estudios literarios y tu amiga (me rio). Bueno, te escribo para contarte que hace unos días te vimos con Lucha en La Farmacia y no nos animamos a saludarte porque creímos que después de tanto tiempo no ibas a reconocernos. Te reconocimos porque hay algo en vos que es poco habitual hoy en día y es esa neurótica obsesión de estar oculto pero a la vista de todos los ojos. La idea del mensaje es avisarte que Lucha se separó y que volver a verte fue para ella muy fuerte y aun conserva rastros de aquellos días. Uno de los motivos fuiste vos o mejor dicho los recuerdos que aun viven en ella, tus huellas dice Lucha. Sé que pasó mucho tiempo y que quizás esto no contribuya para nada, pero quería que supieras que ella nunca te olvidó e intuyo que vos tampoco. Cometerías un error si pensaras que escribo yo en nombre de ella porque si bien la que escribe soy yo y lo hago en nombre de ella, más lo hago por ese engendro envidiable que fueron ustedes dos. Lucha no sabe nada de esto y únicamente abrí esta cuenta para escribirte y verificar que estás por acá dando vueltas alrededor de nosotras. En el fondo fondo sabía que iba a encontrarte en el mismo lugar en que te conocí porque uno siempre vuelve a donde fue un poco feliz. Me alegró verte otra vez por el barrio. Se te nota que creciste un poco, a mi también se me nota pero no quiero volver a tener 15 años otra vez, prefiero cargar con algunas décadas mas, como ahora.

Besos y abrazos, amigo.

Poly

II

“Lo que está en juego en la risa se produce cuando

la demanda llega a buen puerto,

a saber, más allá de la máscara, y encuentra,

 no la satisfacción, sino el mensaje de la presencia.”

Jacques Lacan


Poly, cómo no me voy a acordar de vos, es difícil olvidar el sonido de tu voz astillándose y astillándonos el alma mientras recitabas Amparo. Todavía, cuando rememoro ese atardecer, siento la fragilidad de mis piernas y el sudor de mis manos cuando vi a la doctora por primera vez. Sí, aun conservo esa manera de nombrarla porque es la única vía de recuerdo permanente además de sus publicaciones tan destacadas. Apenado estoy porque me entero que estuvimos tan cerca y ni siquiera pudimos darnos un abrazo. Regresé al país hace unos días pero rápido vuelvo al circuito habitual. Bs As conserva un poco del viejo mundo nostálgico que soñaba alguna vez encontrarse con Olivera y La Maga en cualquier bar nocturno y por supuesto, yo soy un poco más conservador, menos soñador, pero más nostálgico que antes. No sé si eso es bueno o malo.

Mi sentido de la estructura me obliga a escribir tema por tema de manera casi mecánica. La noticia de la separación de la doctora no me alegró demasiado porque, imagino, que su estado emocional no debe ser el más recomendados por la autoayuda; pienso en el sufrimiento de Pía y de Augusto, estoy seguro que lo entenderán algún día a pesar de que hay cosas en la vida que no se entienden porque no están para eso.

Mientras te escribo un vendaval de recuerdos pone en jaque mi tranquilidad y lo advierto en mis manos que digitan cualquier cosa. Es el calco emocional que sentía cada vez que estaba con la doctora, me temblaba todo, perdía el control, me asustaba de mí mismo, me sofocaba. Lo que te voy a contar es una confidencia: una semana después de conocerla, luego de una llamada perdida en mi teléfono y suponiendo que era ella, salí corriendo hasta el locutorio más cercano. Antes de llegar me tomé de un árbol para tomar aire y preguntarme qué era lo que estaba haciendo. Me di cuenta que ya era tarde, que lo contingente me había dado un gran sacudón, el único hasta ahora, lamentablemente. Lo cierto es que hablamos y me dijo que esperó por días mi llamado, que habíamos quedado en eso. Rápido me alertó que Leandro estaba por ahí y que de un momento a otro cortaría, que aun no le había contado de lo nuestro.

Como sabrás, no estaré mucho tiempo en la ciudad, mi trabajo espera más de lo que puedo dar y eso, en algún momento, lo voy a tener que arreglar. ¿Te acordás cuando discutíamos sobre la diferencia entre el deseo y las ganas? Bueno, a mi deseo de escribir le sumé mis ganas de criticar y a mis ganas de criticar mi deseo de escribir. Antes de abrir un paquete de yerba (por fin) en territorio argentino leí unos cuadernos que escribí de chico en donde advertí que cambié poco, que me indignan las mismas cosas y que el deseo de escribir, en ese entonces soñado, se ha materializado.

No sé qué decirte Poly. No sé qué es lo que me va a pasar cuando vea a la doctora otra vez.

De no haber cambios, los días pares, como siempre, voy a leer al bar. Lo contacté al Mago.

Continuara...